La bondad.
Supongo que ya no volverás a escribir cuentos para niños con la misma inocencia que desprenden tus ojos habitualmente. Eso es lo que más me gustaba de tí. La inocencia entendida como una manera de hacer la vida más bonita, menos cruel, desposeída de envidias, rencores, alcoholes y otros sucedáneos. Tal y como la ven los niños, siempre tan ávidos, tan vivos, tan inteligentemente superiores a nosotros. Y es que la bondad es el mayor síntoma de superioridad.