Juan Antonio. 1950
Inaugurada a principios de los años veinte por Juan Antonio (mi abuelo), la tienda continúa intacta a pesar de los años. Aún se percibe el olor a algodón y a cañizo mojado, el suelo, los techos pintados a mano, así como la perfecta colocación de las piezas.
Gente de todo tipo, médicos, abogados, representantes de tejidos, en su mayoría catalanes, se hacinaban en la trastienda para discutir sobre política, historia y formas de gobierno. Todo lo francés estaba de moda, y por su puesto, la República. Se escuchaba Radio París.