Primeras impresiones de Alivio de luto.
Aún no me he parado a escuchar detenidamente el disco, pero no podía dejar pasar otro post sin apuntalar mis primeras impresiones.
Sin duda, se trata del disco mas autobiográfico de Sabina -cosa previsible- tras la ingrata depresión que lo ha tenido aletargado durante más de un par de años. De esa "nube negra", de esos síes y noes que se enfrentan de forma inesperada en una cabecita que grita sin hablar : "¿que he hecho yo para merecer esto?", nace este disco. Aparece un Sabina más limpio, mas viejo, mas sutil, muchísimo más poético, más Leonard Cohen. Con canciones que ya no son para todos los públicos debido a la innumerable cantidad de guiños poéticos, de ripios, de residuos que son de difícil apreciación.
Un casi adiós al Sabina novelesco que nos deleitaba con canciones que se podían entregar por fascículos. Ya no quedan putas, ni maricas, ni navajas, ni sexo en el lavabo... Ahora Sabina es puro verso. *
¿Mi canción predilecta del disco?. Sin duda Nube Negra. Escrita por Luisito García Montero a partir de una idea del propio Sabina, en alusión al proceso depresivo que estaba soportando.
* a pesar de que no le firmaras a mi amiga Aury el disco en la FNAC de Barcelona, so cabrón.
NUBE NEGRA.
Cuando busco el verano en un sueño vacío,
cuando te quema el frío si me coges la mano,
cuando la luz cansada tiene sombras de ayer,
cuando el amanecer es otra noche helada,
cuando juego mi muerte al verso que no escribo,
cuando sólo recibo noticias de la muerte,
cuando corta la espada de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste racimo de la nada.
Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.
Al otro lado de los pagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.
Cuando siento piedad por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama ni lo que se celebra,
cuando la nube negra se acomoda en mi cama,
cuando despierto y voto por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy en un espejo roto,
cuando cierro la casa porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido preguntarme qué pasa.
Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.
Al otro lado de los pagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.