Cita
Aún no tengo nada planeado para nuestra cena. Casi no me lo puedo creer. A última hora de la mañana recibí un escueto mensaje de texto que decía así: “ José soy Elena. Llego de Manchester a las 5 de la tarde. ¿Qué tal si cenamos juntos y así te cuento?, besos.”
Evidentemente mi respuesta no tardó en llegar: “Claro que sí. Pásate por mi casa a las diez. Pediré un par de pizzas. Mis padres no están. No problem.”
Pues bien, son casi las seis y media y aquí estoy dándole vueltas a la cabeza para intentar esbozar y encauzar de manera correcta la conversación de la cena. Temo poderosamente que ella empiece a largar historias de sus hazañas en Manchester sin importarle nada lo que yo pueda sentir por ella.
¿Me contará que tiene un novio inglés?, ¿ Habrá perdido su virginidad?. Tengo diecisiete años y con sinceridad os digo que la amo.
Mi hermano Pablo suele decirme una y otra vez que no me obsesione, que ante el amor, nos encontramos con una enorme caja de herramientas y que para saber usarla es necesario experimentar, equivocarse, acertar de vez en cuando, equivocarse de nuevo y no sé que más. A veces pienso que mi hermano es demasiado pesimista. ¿Estaré yo empezando a ser un albañil de la vida?, ¿un peón del amor?.
Pensándolo bien, acabo de darme cuenta que estoy utilizando una de las herramientas de la caja que dice mi hermano. Con la cinta de medir, pretendo calcular con exactitud la conversación con Elena. ¿Acaso debería improvisar una cosa tan importante?. Quizás la segunda herramienta que utilice sea la silicona. No penséis mal, no. ¿No creéis que toda conversación debe estar bien sellada?. ¿Y que tal una manita de pintura para embellecer la fachada?. Tal vez le haga saber que escribo poemas, que bebo sólo de vez en cuando, que sé cocinar. Podría también utilizar el taladro, decirle que hay algo dentro de mi que es profundo, e incluso podría utilizar el nivel para que la conversación no sea demasiado pesada y ambos tengamos la palabra. ¿Todo listo no?
Acabo de hablar con mi hermano y me ha dicho que me falta por plantear los cimientos.
¿Por qué siempre es tan pesimista?.