Fragmentos de La senda del perdedor
He comenzado a leer "La senda del perdedor" del gran Bukowski. El libro lo compré en Barcelona. Ahí os pongo un fragmento.
Fui hasta el cuarto de baño, cogí un poco de papel de baño e intenté detener la hemorragia. Extendí el papel de baño y lo miré. Estaba empapado. Cogí otro montón de papel y lo apliqué contra mi espalda durante un rato. Entonces cogí el yodo. Lo pasé intentando alcanzar con él mi herida. Era difícil. Finalmente dejé de intentarlo. De todos modos, ¿quién ha oído hablar de una espalda infectada? O bien morías o bien vivías. La espalda era algo que ningún gilipollas había imaginado jamás cómo amputar.
Volví a mi cuarto y me metí en la cama subiéndome las mantas hasta el cuello. Me quedé observando el techo y hablando conmigo mismo.
De acuerdo, Dios, dime que estás ahí realmente. Tú me has metido en este lío. Quieres probarme. Supón que te pruebo yo a Ti. Supón que yo digo que no estás aquí. Tú me has dado una prueba suprema con mis padres y mis granos. Creo que he aprobado tu examen. Soy más duro que Tú. Si ahora mismo bajaras hasta aquí, escupiría en Tu cara, si es que tienes una cara. ¿Y también cagas? El cura jamás me contestó a esa pregunta. Nos dijo que no dudáramos. ¿Dudar qué? Creo que Tú ya me has estado dando la coña mucho rato, así que te pido que bajes hasta aquí para que pueda ponerte a prueba.
Esperé. Nada. Esperé a Dios. Esperé y esperé. Creo que me dormí.