Ocurre a veces
a veces, que enciendo el móvil con la firme decisión de llamarte, de poder ir al trabajo con el dulce recuerdo de tu voz, con el tímido adiós de tus despedidas. Ocurre, a veces, que te imagino bajo la luna triste de Granada -una luna que te mira con mis ojos-, huyendo hacia ningún lugar. Ocurre, a veces, como casi siempre, que mis deseos no suceden casi nunca.