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::DESPRENDIMIENTO DE RUTINA::

23-11-2004 03:43:30

Entrevista al genial escritor Javier Marías


Javier Marías / Escritor
"Hay conspiraciones, temo ser envenenado"
Tengo 53 años y nací en Madrid, donde vivo. Soy escritor más que otra cosa. Estoy soltero, y sin hijos: azares de la vida... Me molesta más la derecha que la izquierda: soy vagamente de izquierdas, aunque cada vez más vagamente... ¿Dios? Con las atrocidades que tendrá que escuchar, se arrepentirá de haber convocado el juicio final







-¿Cómo será su rostro mañana?

-Depende de qué mañana.

-Dentro de... 20 años.

-Más vale no imaginarlo.

-¿Por qué? Quizá mejore.

-Eso lo dicen los que de jóvenes fueron muy feos. Y yo muy feo no fui...

-Y anímicamente, ¿cómo se imagina? -Por acumulación biográfica, ¡cansado!

-¿Empieza a sentirse ya cansado?

-Yo jamás diré eso de "¡ah, si tuviese 20 años menos...!". ¡Buf, qué pereza! Tener que volver a recorrer esos 20 años, con sus decepciones, lecciones... No. Lo ya recorrido lo doy por bien recorrido: ya está hecho.

-¿Se mira usted en el espejo de su padre?

-Le veo ese cansancio biográfico, a sus 90 años. Al ir muriéndose todos los que solían, acabas sintiéndote como un intruso en este mundo, ¡y eso que tú estabas antes...!

-Te sientes ya más de allí que de aquí...

-Con ganas de ser pasado.

-¿Qué consejo de su padre no olvidará?

-Más bien uno de mi madre. A los 22 años me fui de casa para emparejarme con una mujer separada, lo que a mis padres no les hizo ninguna gracia... Al irme, mi madre me dio este consejo: "Trátala bien".

-¿Tan temible era usted?

-Me señalaba lo vulnerable que es la mujer en la relación de pareja. Aunque luego ellas son más resistentes... Me gusta lo que escribió Karen Blixen: "La mujer está contenta por ser; el hombre necesita hacer". El hombre, ya se ve, es más pelmazo.

-Y su padre ¿no le ha dado consejos?

-En casa no hemos hablado mucho de asuntos muy personales: hemos sido muy pudorosos. Cuando mi hermano anunció que se casaba, le preguntamos: "¿Con quién?". De mi padre me quedaría con su actitud.

-Defínala con una palabra.

-Rectitud. Qué palabra ya tan antigua...

-¿Por qué otra la traduciría hoy?

-¿Decencia? ¿Decoro? Huy, qué antiguas se han quedado todas... ¿Ética? Qué ajada...

-Está poniéndose nostálgico...

-Añoro... la hipocresía. El hipócrita disimula algo que sabe incorrecto: ¡al menos tiene conciencia de lo que es reprobable! Pero ahora... cada día veo más despreocupación y desfachatez, un trastoque de valores.

-Un ejemplo.

-Antes avergonzaba reconocer que se hacía algo por dinero. Ahora, en cambio, declaras: "Es por dinero", y te dicen: "¡Ah, bien!".

-¿Y qué consejo daría usted a un hijo?

-De haberlo tenido, hoy estaría sobre los quince años, edad para ser un gamberro ingrato que no escucha a un padre pesado...

-¿Por qué no ha tenido hijos?

-Las mujeres con que me emparejé, o vivían en otros países o fueron despachándome... No se planteó el asunto.

-¿Cuándo decidió que sería escritor?

-De niño emulaba las lecturas que me gustaban, y escribía aventuras, pero escribía sólo para leer más, no por querer ser escritor.

-Y hoy, ¿por qué escribe?

-Para no tener jefes y no madrugar.

-Buen motivo.

-Y lo he conseguido: ¡esto es mucho más de lo que jamás me atreví a soñar!

-¿Ha tenido jefe alguna vez?

-Un jefe de departamento, cuando di clases en la universidad. Me reñía por no sé qué, y le solté: "Mira, pareces una monja". Ahí supe que yo no servía para tener jefe.

-Y literariamente, ¿ha logrado sus sueños?

-A veces siento cierta culpa por estar arrojando al mundo según qué historias... El primer volumen de Tu rostro mañana ya empieza así: "No debería uno contar nunca nada".

-Pues veo que el segundo volumen empieza así: "Ojalá nunca nadie nos pidiera nada...".

-La gente va pidiéndose cosas todo el rato, pequeños favores...

-¿Qué pide usted?

-Yo procuro pedir poco: siento aversión a dar la lata. Más bien tiendo a desear que alguien haga algo por mí sin pedírselo...

-Pues lo tiene usted difícil...

-Sí, suelo decepcionarme, claro...

-¿Y le han pedido a usted algo insólito?

-Un lector me pidió que le escribiese un cuento que él firmaría, para ganar un premio del que luego me daría una parte... Me lo planteó con toda seriedad y naturalidad. ¡Qué sintomático de nuestros tiempos!

-Era un halago que le hizo como escritor.

-¡Era un optimista! ¿Qué le hacía pensar que mi texto le permitiría ganar el premio?

-Quizá sabía que es usted rey...

-Ah, eso es un juego, es algo literario. Redonda es un islote deshabitado de las Antillas, y el Reino de Redonda está reconocido por la oficina colonial británica... siempre que esté vacío de contenido. Es la condición.

-¿Cómo anda ahora el reino?

-¡Plagado de conspiraciones! Temo ser envenenado. Imparto títulos, ducados... a personas con las que tengo trato, sin deber alguno por su parte, ¡ni siquiera el de la lealtad!

-¿Y desearía usted matar a alguien?

-Matar es siempre una exageración, como poco... Lo que nadie sabe es qué haría en una situación extrema, dominado por el miedo...

-¿Qué sueño le queda por materializar?

-Ninguno en particular. Con la edad, te vas haciendo conforme con lo que hay.

-"La infelicidad se inventa", leo en su novela.

-Hay algunas causas objetivas de infelicidad..., pero la mayoría las inventamos para no aburrirnos en nuestra opulencia.

-¿Y qué hace para inventarse su felicidad?

-Procurarme momentos de gusto: ver esa película, leer ese libro, reír con amigos. Es lo que más valoro en alguien: que me haga reír.

-Su rostro, pero no mañana, sino hoy: ¿qué palabra es la que mejor lo describe?

-Guasa.


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Comentarios

  1. ¿Cómo corcho has conseguido hacerle una entrevista a Javier Marías, el inalcanzable?

    Me lospliques, plis!

    Besitos,
    Cris

    Cristina — 16-03-2005 00:57:59

  2. Evidentemente no he sido yo el que le ha hecho la entrevista. La encontré en internet y me pareció interesante ponerla.

    pagardel — 16-03-2005 00:58:29


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